¿Pensaban que me había borrado en estos tiempos aciagos? Bueno, sí, me borré, pero se debió a razones laborales. Por mi experiencia en las piletas de Rìo Hondo me llamaron para hacer el mantenimiento de la piscina del Gran Hermano y estuve todo este último tiempo metido en la casa más famosa de la Argentina.
Como ahí estaba bueno, y de paso le relojeba todo el día el baúl a Mariela y el mostrador a Griselda, pedí quedarme cama dentro. A cambio, me vedaron todo acceso a la información de afuera. Así que me enteré todo de golpe sobre el derrotero, o más bien el empatadero, de Los Andes en la última etapa del clausura.
Por lo menos el final llegó con la mejor noticia para un amigo que tengo, Aitor se llama (es hijo de uruguayo y brasilera), a quien conocí cuando remontábamos barriletes y eramos expertos en desanudar galletas de hilo en el baldío donde está la actual Plaza Libertad, antes de que los milicos lo taparan de adoquines.
Resulta que el Aitor era un bepi un poco timorato, algo quedado en el sentido amplio de la vida, de esos a los que le dicen; “andá a buscar la pelota vos, que corrés rápido”. Y, también, lenteja para el encare. Un amigo en común, Alfajía, siempre decía: “Me parece que este Aitor va a debutar el día que Los Andes juegue con una camiseta amarilla”.
En fin, todo llega, y así fue que ayer lo vi salir al Aitor del Bronco de Lanú, con una sonrisa que le llegaba del Puente de Gerli hasta hasta el Abremate. Pero ¿como está la feligresía milra? ¿Siguen con cara de puchero por el papel de estos muchachos superprofesionales que se motivan solo contra Temperley?
Que vachaché. Peor esta el Pobrenir que posiblemente en la próxima temporada tenga que jugar una categoría abajo del prodigio denominado Barracas Bolívar. Hablando de B.B ¿Faltará mucho para que juegue la final de la Copa Libertadores contra Tristán Suárez? ¿Será antes de 2010?
Pero siempre hay que esperanzarse, muchachis. Si justo el día que el Pelusa Maradona va a ver a Los Andes el equipo juaga con chomba amarilla, eso quiere decir que hasta una avión puede chocar contra un Kaiser Carabela. O pueden salirme los seis numeritos del Quni Seis.
Tengo fe. Y ya saben que si me hago millonario voy a poner un toco de tela en Los Andes. Pero con una condición: que sea toda para el fulbo. Ya sabemos que es nuestro gran motor y no deja de darnos satisfacciones.
Saluti pertuti








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