Un cynar con vos
(Sorbos milrayitas)
Número 2 (homenaje al pastor Torres)…
¡Qué emoción en Saavedra! El martes arranqué temprano
y puse rumbo a la casa del hijo del Polaco Goyeneche,
que es el locutor de la voz del estadio ahí en
Platense. Del padre diría que fui un discípulo en las
cuestiones de la vida. Ustedes saben –o deberían
saber- que Roberto era un loco por los canarios. Y yo
en aquellos tiempo usaba mi combi para laburar con un
delivery de dogui y alimentos para pájaros, más
precisamente alpiste y mijo. Al rebusque le había
puesto, así en gringo, “Pet Shop Lolo Canary Goes
Wherever You Want”. Un poco largo el nombre, admito,
pero me permitió parar la olla durante un buen lapso.
Resulta que el día que el Polaco, en sus últimos meses
de vida, me abrió la puerta de su casa cuando fui a
llevar un pedido, casi me muero ahí en la dareve.
“Pero qué hace, m´hijito”, me batía el Polaco
cargándome por mi actividad (no se sí ya sacaron el
chiste, je).
Así que el martes, con el Polaco junior, vimos el
partido desde la cabina del estadio Ciudad de Vicente
López. Mientras ustedes se mojaban y sufrían con los
firuletes extremos de nuestros defensores en nuestra
propia area, allá arriba y al reparo nos clavábamos
unos café con leche con zucaritas. Hábitos de gente
diferente.
Del partido, el que más me gusto fue ese muchacho
Grana. Yo no sé bien de que juega, pero Marito Rizzi
le dijo a la radio que es casi un win derecho, y yo le
creí
¿Y Casta? ¡Qué golazo, pebete!, como dice el amigo
Pablo Germán Fernández, el inefable discepolín de
Lomas.
Ahora estoy esperando que vuelen los días para que
llegue el lunes. Y que ese día la meteorología me de
tregua para volver a mis dominios del portón del
tennis sin tener que mangarle a Eddie una sombrilla.
Ya no estoy para mojaduras.
Además, tengo que estar bien porque esa misma noche me
tomo el Rápido-Tata y me rajo para Santiago, para
tomar mi lugar en las piletas de la termas, como cada
Semana santa. Desde allí, cuando caiga la noche, cynar
en mano, acomodado en la escalerita de la pileta, con
la laptop sobre las rodillas, viajará -inalámbrica y
siempre feliz- mi próxima crónica.
Saluti pertutti
Los quiere
Lolo
29-3-07
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